Posé mis manos sobre el ataud y la mire fijamente. Se veia tan tranquila, que por un momento casi me convenzo de que podía estar dormida, desafortunadamente al rozar mi mano sobre su piel fria me regresó a la realidad. Mis lagrimas comenzaron a brotar. No puede resistir mas, agache la cabeza y me aleje de ahí.
Desde aquel tragico día mis noches se combinaban con mis días y dormir no era otra cosa más que una memoria inactiva. Mi cama tenia una linea intocable desde el accidente. Me sente con la cabeza entre los brazos, las visiones no me dejaban en paz, me hubiera gustado poder evitarlo, pero fue muy rapido. Aún podia ver su cara en mi mente, como si ella estuviera tratando de aceptar la verdad. Sus ultimos momentos fueron de paz, ella descansaba en mis brazos desangrandose. Al principio su respiración era desesperada, pero conforme se fue acercando hacia la muerte, cambio, volviendose mas suave. Justamente en ese momento hubiera deseado morir con ella, pero tuve que ver el final. En cierto modo ella no murió sola (si ella lo hubiera hecho, nunca me lo perdonaría), incluso desde su partida nada parece real, las drogas hacen un poco la diferencia, son un distractor temporal, pero nada me puede alejar del verdadero dolor. Solo lo que tengo ahora es el cuerpo de un amante sin vida y recuerdos fuertemente amarrados. Ningun lugar donde apoyarme, por ahora necesito tiempo para pensar.
Salí manejando y no habia nada más que oscuridad, el cielo abierto , mientras que las estrellas me miraban. Busque un lugar en donde estacionar el auto, encontre un lugar tranquilo pero nada silencioso, podia oir a la distancia los carros pasar y los ruidos de la naturaleza. Ninguna luz artificial que pudiera nublar mi vista hacia esas estrellas misteriosas.
Tome un poco de whisky que traia y unos cigarros que tome de la bolsa de mi chamarra, lentamente subí al cofre del auto, me recoste viendo hacia las estrellas y me dí cuenta que me sentía triste, me sentí como si ella estuviera viendome. Ahí estaba ella, pude verla entre las estrellas y me sonreia, tambien le sonrei, podia verla tan claro como al día. No era un recuerdo, ella realmente estaba ahí, estire mi brazo para alcanzarla y ella hizo lo mismo. Por un momento estaba perdido en la agonia de lo que parecia ser un sueño, suavemente ella alejo su mano y me lanzo un beso. Susurre su nombre y volvio a sonreir, su bella cara dibujada por mí. Tranquilamente se dió la vuelta y se desvaneció. Me sentí completamente solo...
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