No tengo palabras para definir lo que fue y creo que por unica vez pondre algo ya escrito...
IRVING, TX - Ya todos hemos visto la jugada "ad naseaum".
El balón de manos del centro largo J.P. Landouceur le llega a Tony Romo a la altura y velocidad correcta en uno de los intercambios con menos grado de dificultad, considerando la eficiencia con la que se logró en goles de campo y puntos extra durante la temporada regular. Por alguna razón el balón salió de las manos de Romo al momento de ir a colocarlo de manera de perder la oportunidad de que Martín Gramática pudiera conectar el más corto de los goles de campo.
Corriendo por su vida, Romo es detenido por detrás por el profundo convertido en esquinero Jordan Babineaux en la misma yarda dos, evitando el primero y gol, además de una posible anotación, y estropeando la oportunidad de irse arriba en el marcador que en ese momento era Seattle 21, Dallas 20.
Increíble e indescriptible. Pero ahí no comenzó y tampoco terminó.
Las dos anotaciones del ala cerrada Jerrehme Stevens, el balón suelto de Jason Witten luego de lograr convertir un primero y trece, el balón suelto de Terry Glenn cuyo fallo original fue una anotación, para luego ser cambiado a una auto-anotación que le dio el balón a los Halcones Marinos en la yarda 50 que aprovecharon para la segunda anotación de Stevens en pase de Matt Hasselbeck de 37 yardas.
De hecho ese pase y el primero en el tercer cuarto fue un ataque directo al Talón de Aquiles de la defensiva, donde la cobertura de gente como Bradie James y Roy Williams no fue suficiente.
El acarreo de 20 yardas por Shaun Alexander desde la dos luego del intento de gol de campo con 1:14 restando en el reloj de juego que mató las esperanzas de la ofensiva vaquera de poder detener a Seattle sin tiempos fuera.
No solo fue la pifia de Romo, eso es claro, pero la pifia si les costó la oportunidad de irse arriba en el marcador con escasos 70 segundos en el reloj de juego. La responsabilidad de solventar una jugada tan automática es justificación suficiente para ponerle la culpa sobre los hombros del ahora mariscal de campo vaquero y seguro eso será lo que pase a la historia como una de las jugadas más comentadas de la temporada 2006-07.
Una temporada de alti-bajos y cambios
Otro equipo de Jerry Jones de nueva cuenta se quedó varado en el camino, y con ello sigue vigente una larga racha de diez temporadas sin una victoria en postemporada, la última siendo en 1996 cuando solventaron en la primera ronda a los Vikingos de Minnesota 40-15 en el Texas Stadium, para luego ir a Carolina a perder ante las Panteras 26-17 para terminar aquella temporada.
Desde el arribo de Bill Parcells a comandar el equipo de Jones en el 2003, han sido dos apariciones en la gran fiesta. Esta dolorosa derrota y la del 2003, cuando Quincy Carter manejó el autobús de Parcells para llevar a los Vaqueros al viaje a Carolina para también ser mandados a su sillón favorito 29-10, son las expediciones a la gran fiesta por parte de Parcells durante su era con el equipo.
Buscando dejar a un lado el mote de perdedores, Jerry Jones se puso a trabajar en armar un trabuco para el reto del 2006.
La llegada de Terrell Owens fue acompañado del circo de tres pistas, desde su condición física en el campamento de entrenamiento que lo marginó de las prácticas, la posición de Parcells en cuanto al hecho que, "el que no practica, no juega", en cuanto a su debut en pretemporada.
Su propia pifia en Washington es otra que detuvo las prensas, junto con su propia "auto-medicación" que dio la vuelta al mundo al escuchar de una reportera local que Owens había intentado terminar con su vida.
El tener que desmentir su deseo de terminar con todo, y el escuchar de la boca de su "publicista" que Terrell tiene, "25 millones para no querer suicidarse" le dio un toque tele novelesco al entorno de Valley Ranch.
En el campamento de entrenamiento se dieron las contrataciones millonarias de Jason Witten y de Roy Williams, parte de la nueva camada de jóvenes que serían los encargados de llevar al equipo de vuelta a la postemporada en busca de revivir las glorias de los 90's.
El equipo abrió con una derrota ante los Jaguares en Jacksonville. El verdugo fue una ofensiva de Jack Del Rio que hizo lo suficiente con gente como Byron Leftwich, Reggie Williams y Ernest Wilford para llevarse la victoria 24-17. Seis capturas se Mark Brunell en la segunda semana ante los Pieles Rojas en el Texas Stadium igualaba la marca en 1-1 con una victoria 27-10.
Luego del descanso obligado, los Vaqueros desmantelaron a los Titans de Vince Young, perdieron en Philadelphia para luego despedazar a los Texans al son de 34-6.
Ya para séptima semana llegaba el cambio de Drew Bledsoe a Tony Romo en pleno juego ante los Gigantes de Nueva York en el Texas Stadium, que cambio el curso de la temporada. La cúpula vaquera dejó de pensar que el veterano era la solución como conductor del autobús, especialmente luego de una intercepción al final de la primera mitad que cruzó la mirada de todo mundo.
Llega la era Romo, y la victoria en Carolina hacia del joven la sensación del momento. Luego de la catarsis que fue la derrota 22-19 ante los Pieles Rojas con todo y que fue in juego para el mismo Ripley, llegaban victorias que hicieron de Romo la sensación a nivel internacional.
La victoria en Arizona fue convincente, pero incluyó la perdida de Greg Ellis para el resto de la temporada, y para muchos la caída del primer dominó en el desenlace de la defensiva 3-4, ya que no Al Singleton ni el novato Bobby Carpenter pudieron llenar los zapatos del que venía jugando con tanta destreza.
El parte-aguas fue ante Indianapolis, cuando arribaba el circo aéreo de Peyton Manning y Tony Dungy al estadio con el hoyo en el techo ante el universo entero de la NFL. La improbable victoria 21-14 revivía la esperanza de ver a los Vaqueros llegar con vuelo a la postemporada.
Victorias ante Tampa Bay en el clásico del Día de Acción de Gracias y la dramática patada del recién desempacado Martín Gramática ante los Gigantes en Nueva York, servía la mesa para una respetable marca de 8-4 justo antes del juego ante los sorprendentes Santos de Nueva Orleans en el Texas Stadium.
Ya de ahí en adelante la memoria se aclara, porque es justamente cuando Sean Payton le mostró al mundo entero que el "rey andaba desnudo" cuando sacó la radiografía de su propio mentor para la convincente victoria. Los mismos Halcones de Atlanta también hicieron interesante su cotejo la siguiente semana, haciendo de la defensiva vaquera todo un Talón de Aquiles.
La comentada derrota ante Philadelphia en pleno Día de Navidad fue seguida de otro desastre ante los Leones de Detroit, para de tal manera ver a los Vaqueros cayeron de ser posibles campeones divisionales y tenedores del segundo puesto en la lista de sembrados de la NFC, y su respectivo descanso, o de perdido el recibir juego de comodín en casa, para tener en la mano su pase de abordar al Waterloo final en Seattle.
Vaya vueltecita.
Y ahora qué
De momento hay varias dudas revoloteando en Valley Ranch, y sin tener la oportunidad de escuchar al mandamás entre las líneas de cal en rueda de prensa, como es la costumbre luego de un juego, hay poca tela de donde cortar para el juego de la especulación.
¿Será el final de Mike Zimmer como coordinador defensivo? ¿Habrá algún ajuste dentro del esquema defensivo en cuanto a Roy Williams? ¿Podrá regresar Greg Ellis a comandar la defensiva 3-4? ¿Habrá cambios en la línea defensiva donde Marcus Spears y Chris Canty dejaron de llegarle al mariscal de campo?
Los regresos de Bill Parcells y Terrell Owens parecen estar también en la balanza, pero no para el que más importa.
El dueño y gerente gerenal Jerry Jones manifestó antes del juego del sábado en la noche que quería que ambos enfundaran los colores azul y plata en el 2007, y reiteró lo dicho en los vestidores luego de la dolorosa derrota.
"Eso es algo de lo que ustedes han hablado", comentó Jones a los medios con respecto a los posibles regresos de ambos. "Yo ciertamente nunca he escuchado ninguna indicación de una discusión al respecto de 'el o yo', de ninguno de los dos, nunca, y no tengo ningún sentido al respecto".
Parcells si le puso pimienta al caldo la semana pasada cuando aclaró que se sentaría con Jones al finalizar la temporada para comentar su futuro en las filas como entrenador en jefe. Luego del juego del sábado, aclaró su duda que habría cualquier decisión esta misma semana, pero que sí habría una reunión con Jones en el corto plazo.
"No sé que vaya a suceder en este momento", dijo Parcells luego del juego. "Pero vamos a hablar al respecto y vamos a ver a donde nos lleva el destino de aquí en delante".
Parcells sigue con un año en su contrato luego de la extensión ofrecida por Jones al finalizar el 2005-06. Aun cuando Jones no pudo ser definitivo en cuanto a los planes de su entrenador en jefe, si comentó que le queda cuerda al veterano estratega y que el resultado ante Seattle no le cambiaría su percepción.
"No le he visto nada que indicara que no quiere ser entrenador en este deporte", agregó Jones. "Es un entrenador experimentado y un individuo experimentado, y ha aprendido como lidiar con la decepción".
En cuanto a Owens, el mandamás dijo antes y después del juego que espera el regreso del estrafalario receptor abierto como Vaquero en el 2007.
"No veo el por qué no lo estaría", dijo Owens luego del juego. "Esta derrota es algo muy difícil para nosotros. Pero no podemos bajar la frente. Tenemos que reestablecernos como equipo, regresar la siguiente temporada como un grupo reestablecido".
El receptor abierto, quien jugó la segunda vuelta de la temporada con un desgarre en el tendón en el dedo de su mano derecha, confesó el planear una intervención en las próximas semanas con la esperanza de estar listo para el mini-campamento en la primavera del presente.
De acuerdo al mismo Jones, la firma de $25 millones por tres años que incluyó un bono por firmar por $5 millones, con todo y su circo de tres pistas, fue benéfica para las esperanzas del club en la concluida temporada, y en el futuro próximo.
"Llegamos a la postemporada, así que eso es importante", dijo Jones. "Cuando salimos a jugar esta noche, el tener a Terrell en el campo nos dio una mejor oportunidad para ganar, mejor oportunidad del no tenerlo como parte del equipo".
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