Despues de recibir gratas noticias por mi desempeño laboral y conocer lo que puedo llegar a ganar, me encontre esto navegando en la web, la carta de una persona que me puso a pensar en lo que he hecho con mi vida y de cierta forma describe como me siento y como se pueden olvidar las cosas que uno quiere...
Antes de creer en el movimiento “Otro Mundo Es Posible” yo andaba en la anarquía. Tenía sueños, grandes sueños y claro: la capucha (Ya sabes, esa prenda anti-reglas y anti-gobierno. La sudadera negra con capucha. Quien lee a Bakunin, se pone una capucha.)
La anarquía era lo mío. Le daba de cachetadas al Gobierno. Era yo una zona temporalmente autónoma conformada por un solo hombre.
Eventualmente, sin embargo, en una de esas protestas en donde volteábamos botes de basura y quemábamos madres en la calle, un foco se me apagó. Volteé a ver al tipo que estaba a mi lado (con piercings, su capucha negra anti-gobierno y olor notable) y le pregunté: “¿Aquí cual es exactamente nuestra estrategia para construir una mayoría progresiva que cambie el país?
Y se me quedó viendo con esos ojos fieros, de poseído, como si pudiera ver en su mente la utopía anarquista de comunidades libres en todo el país y gritando me dijo:
-Quema la bandera! Nunca! Nunca te bañes! Viste siempre de negro!-¿Realmente es eso una estrategia viable? ¿Por que andas en este desmadre?-Porque odio a mi papá!
Con eso bastó para olvidarme de la anarquía.
De más chavo soñaba con la aventura. Veía los documentales de Jacques Cousteau con mi papá y me dormía bien tarde llenando cuadernos y cuadernos con dibujos de submarinos, aviones y barcos, todas las herramientas necesarias para ser un buen explorador. Mi padre me decía que, algún día, yo también podría viajar como Cousteau y descubriría los secretos del mundo. Hoy tengo 28 años...Y ESTOY ATRAPADO.
Pago un carro para poder llegar a trabajar y así poder pagar el carro. Pagué educación para así ostentar una carrera que me ayuda a pagar mi educación. Pagué por una casa para tener un lugar donde vivir mientras trabajo para poder pagar esa casa. Escogí un buen barrio para conocer a mis vecinos pero todas sus casas tienen bardas o cercas. Tengo relojes para saber el poco tiempo que me queda al día. Tengo una televisión para ver documentales acerca de personas que están descubriendo los secretos del mundo – mis secretos
JAY R. JONES
febrero 28, 2007
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